Toque de la Risa

Las dos manos apoyadas en la parte baja de la espalda, a dos alturas de la columna, mientras el paciente se ríe durante cuarenta y cinco segundos. Está indicado para los días grises, para la tensión que no se suelta de otra manera y para poner los problemas a la distancia justa. Es corto, es raro de explicar y funciona mejor de lo que parece.

  • Fácil
  • De 1 a 3 min
  • Boca abajo, en camilla

En qué ayuda este tratamiento

Este tratamiento actúa sobre la tensión acumulada y sobre el ánimo apagado. La risa afloja lo que está agarrotado, rompe los patrones de retención y ayuda a poner los problemas en perspectiva, que muchas veces es todo lo que hacía falta.

También crea el ambiente. Después de reírse, el paciente está disponible de otra manera: más suelto, menos a la defensiva, con menos cosas que sostener. Por eso encaja bien antes de un trabajo más hondo.

Y a veces pasa algo más. Si alguien se ríe tanto que acaba llorando, y con las lágrimas se le sueltan tristezas viejas, ahí ha ocurrido algo más profundo que un rato divertido.

Qué hace este tratamiento

El sanador se coloca a un lado, con el paciente boca abajo, y apoya las dos manos en mudra sobre la parte baja de la espalda: una a la altura del final de la zona dorsal y la otra unos quince centímetros más abajo, sobre la zona lumbar. Los nudillos descansan a un lado de la columna y el pulgar al otro, sin presionar el hueso.

Y entonces se ríe. Los dos. El vientre se mueve, el diafragma trabaja, la espalda vibra bajo las manos, y esa vibración es el tratamiento. La risa del vientre es la potente, no la de la garganta.

Al principio suele ser artificial: una risa forzada de nada en particular, con la seriedad de uno mismo poniéndose por delante. Si se insiste un poco, se transforma. El manual recomienda exagerar, cambiar el ritmo, pasar de la carcajada grande a la risita corta, y sobre todo que el sanador vaya delante: cuesta reírse solo con alguien serio mirándote.

Reírse sin forzar a nadie

Aquí hay una diferencia importante entre lo que dice el manual y lo que conviene hacer. El original anima a insistir con fuerza, sin importar la vacilación o la resistencia del paciente. Eso no es buena idea.

La risa provocada es una situación expuesta. Hay personas a las que les da vergüenza, hay quien viene con un duelo encima y a quien la propuesta le sienta como una falta de respeto, y hay quien simplemente no quiere. Se propone, se invita, se lidera con el ejemplo. Y si el paciente no entra, se cierra con naturalidad y se pasa a otra cosa, sin convertirlo en un pulso ni en un comentario gracioso a su costa.

Cuando sí entra, el efecto es inmediato. Pero depende por completo de la confianza que ya haya entre los dos.

Cuándo usarlo

Con pacientes que conoces, en sesiones donde ya hay complicidad. Con el que llega apagado o demasiado serio consigo mismo. Y a mitad de una sesión larga, cuando el ambiente se ha puesto pesado y hace falta abrir una ventana.

Si quieres seguir por el terreno emocional con algo más contenido, Azúcar y Sal trabaja los altibajos del ánimo. Rama de Sauce va a la flexibilidad y a soltar lo rígido. Y Enraizar el Alma asienta la misma zona de la espalda cuando lo que hace falta es al revés, recogerse.

Zonas que trabaja

Parte media y baja de la espalda, a los lados de la columna, en la unión de la zona dorsal con la lumbar y unos centímetros más abajo. También el vientre y el diafragma, aunque de forma indirecta: los mueve la propia risa. El paciente está tumbado boca abajo.

Antes de practicarlo

Nadie tiene que reírse a la fuerza. Se propone y se acompaña. Si el paciente no quiere o se incomoda, se abandona sin insistir y sin bromear sobre ello. Con alguien que atraviesa un duelo o un momento delicado, este tratamiento puede sentarle como una falta de respeto: piénsalo antes de proponerlo.

Las manos se apoyan a los lados de la columna, nunca sobre el hueso, y el contacto es de sostén, no de presión. Se suaviza con osteoporosis y se omite con hernia discal o cirugía de columna reciente.

Reírse a carcajadas mueve el abdomen con fuerza. No es buena idea con hernia abdominal, cirugía abdominal reciente, costillas fisuradas o dolor lumbar agudo. Con asma o problemas respiratorios, la risa fuerte puede desencadenar tos o ahogo: mejor otra cosa.

En embarazo, la postura boca abajo deja de ser viable a partir de los primeros meses.

La risa alivia, y este tratamiento acompaña bien los días grises, pero no sustituye a nada. Si alguien lleva mucho tiempo con el ánimo por los suelos, lo que necesita es ayuda profesional.

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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.

Fuente: The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 92.

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