Un trabajo breve de presión profunda que empieza en el centro de la columna, baja a los pliegues de los glúteos y termina meciendo al paciente desde la nuca y la espalda media. Está indicado para la espalda cargada, la tensión lumbar y esa sensación de andar disperso, sin acabar de aterrizar. Se hace boca abajo en camilla, en unos cuatro minutos, y prepara muy bien el cuerpo para un ajuste de espalda.
En qué ayuda este tratamiento
Este tratamiento actúa sobre la espalda cargada y la tensión de la zona media y baja: la franja entre los omóplatos que se endurece con las horas de silla, y la musculatura lumbar y glútea que se agarrota en quien pasa mucho tiempo de pie o sentado. La presión profunda en los pliegues de los glúteos alcanza además la zona que suele estar implicada cuando el dolor lumbar se extiende hacia la pierna.
En el plano interno ayuda a aterrizar. Es el tratamiento indicado para quien llega acelerado, disperso o con la cabeza en otro sitio, y necesita volver al cuerpo antes de que la sesión pueda hacer cualquier otra cosa.
Qué hace este tratamiento
Todo el trabajo gira alrededor de un punto: el centro exacto de la columna, que suele caer en la décima vértebra dorsal o muy cerca. Se localiza midiendo con las manos desde la base del cuello hasta el cóccix, y es ahí donde el tratamiento empieza y termina.
Desde ese centro, la presión desciende a los pliegues de los glúteos y al interior del muslo, siempre con el peso del cuerpo del sanador y no con la fuerza de los pulgares. El cierre es un balanceo lento de noventa segundos, con una mano bajo la cresta occipital y la otra sobre el punto central, meciendo al paciente de un brazo al otro.
La columna media es donde reside el corazón. Por eso la presión en esa zona se siente bien de una manera particular, y por eso el tratamiento vuelve ahí para acabar: lo que se ha soltado abajo necesita cerrarse arriba.
Cuándo usarlo
Cuando alguien llega con la espalda cargada, la zona lumbar tensa o el cuerpo entero rígido después de una jornada larga. Y también cuando llega acelerado y no consigue soltarse: el balanceo final desmonta esa resistencia sin pedirle nada.
Va en la fase de apertura de la sesión. Es una preparación excelente para cualquier trabajo posterior de espalda. Rebote y Equilibrio también abre desde la base del cráneo y la columna dorsal, y se complementa bien con este. Después, Seguridad y Conexión con la Tierra lleva el arraigo a las piernas y la pelvis, y Montaña Arriba, Trueno Abajo profundiza en el diafragma y la respiración desde la misma zona dorsal.
Zonas que trabaja
Columna, espalda media y baja, base del cuello, cresta occipital, lumbares, glúteos e interior del muslo. El paciente está tumbado boca abajo durante todo el tratamiento y el sanador trabaja desde el lado derecho de la camilla.
Antes de practicarlo
Se trabaja en los pliegues del glúteo y el interior del muslo. Son zonas íntimas: avisa al paciente antes de llegar ahí, explica qué vas a hacer y asegúrate de contar con su acuerdo. Mantén la sábana cubriendo lo que no estés tratando.
La presión es profunda y sale del peso del cuerpo, no de la fuerza de los pulgares. Regúlala según la tolerancia de cada persona y no la apliques nunca directamente sobre las vértebras, sino sobre la musculatura a los lados.
Con dolor lumbar agudo, hernia discal o ciática en fase de crisis, la presión en la zona glútea puede reproducir el dolor. En ese caso, trabaja solo la parte de la columna y el balanceo final.
El tratamiento en vídeo
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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.
Fuente: The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 82.

