Meridiano Muscular Profundo

Un recorrido largo por diecisiete puntos, desde el abdomen bajo hasta los dedos de los pies y de las manos, con presión profunda en cada uno. Está indicado para el cuerpo que duele por todas partes a la vez: rigidez general, molestias repartidas, cansancio que no se localiza en un sitio concreto. Dura entre veinte y cincuenta minutos según cuánto te detengas en cada punto.

  • Avanzado
  • De 20 a 50 min
  • Boca arriba y boca abajo

En qué ayuda este tratamiento

Este tratamiento actúa sobre el cuerpo entero. Es el que se elige cuando el paciente no tiene un dolor sino varios, cuando lleva tiempo rígido y cargado, o cuando pide una sesión completa y no un arreglo puntual. La entrada, además, es directa: se le pregunta dónde le duele y se empieza justo ahí.

Va bien con quien acumula tensión repartida por la espalda, los glúteos y las piernas, con quien tiene el cuerpo agarrotado después de una temporada de esfuerzo, y con el paciente experimentado que busca un trabajo profundo y sabe lo que eso significa.

No es un tratamiento para empezar. Ni para el paciente que se estrena, ni para el sanador que se estrena.

Qué hace este tratamiento

El manual lo describe como una melodía: una serie de puntos que, tocados en orden, rompen las barreras del proceso de sanación. Relaja y reconstruye el sistema entero, de arriba abajo, área por área. Cada punto toca una combinación distinta de músculos y meridianos, y cada zona del cuerpo tiene la suya.

Los puntos van casi siempre en pares, uno arriba y otro abajo, y esa pareja tiene nombre en el método: el punto superior es el punto solar y el inferior el punto lunar. El solar suele ser el más doloroso de los dos. La medida se toma siempre con las manos del sanador, no con una regla, y hay un dedo con nombre propio, el dedo Saturno, que es el corazón.

El recorrido empieza en el abdomen bajo y sube al ombligo y al esternón, pasa por las clavículas y la unión del brazo con el cuerpo, y llega a la cara: el hueso delante de las orejas y el punto bajo la cuenca del ojo. Después viene la cabeza, con presión sostenida en la frente y golpeteo desde las sienes hacia detrás de las orejas, y un tramo de trabajo en el aura, abriendo y cerrando las manos al ritmo de una respiración rápida y potente. De ahí baja: espalda entera, glúteos, muslos, detrás de las rodillas, gemelos, talón y tendón de Aquiles, y termina dedo por dedo, primero los del pie y luego los de la mano.

Hay un elemento que no está en otros tratamientos: la palabra. En el punto de la frente se habla al paciente con voz de mando, pidiéndole que descanse, que se relaje, que suelte las tensiones y el miedo. La mano y la voz trabajan a la vez.

La presión y el dolor

El manual es explícito: todos los puntos se hacen con la máxima presión posible y muchos van a doler. Conviene entender bien qué significa eso antes de aplicarlo.

La máxima presión es la máxima que el paciente puede sostener respirando. Ese es el límite real. Si tiene que contener el aire, si se agarra a la camilla o si se le tensa el cuerpo entero para aguantar, ya no estás dando: estás forzando, y el cuerpo se cierra en lugar de abrirse. El propio documento da la clave en uno de los puntos de la cara, cuando indica pedir al paciente que haga respiración larga y profunda si la presión le duele. Esa es la herramienta: el aire, no el aguante.

Habla con el paciente antes de empezar. Explícale que va a haber puntos que duelan, acuerda una señal para pedir menos, y respétala a la primera. Un paciente que sabe que puede parar aguanta más y se suelta antes.

Cuándo usarlo

Cuando quieras dedicar la sesión entera a una sola cosa y trabajar el cuerpo completo. Con el paciente que ya te conoce, que ha recibido antes y que te pide profundidad. Y cuando el dolor está repartido y no sabes por dónde entrar: aquí se empieza por donde le duele y el recorrido se encarga del resto.

Si buscas un trabajo global algo menos exigente, Cuerpo Real (Royal Egipcio) recorre también el cuerpo entero con otra lógica. Seguridad y Conexión con la Tierra es la opción cuando lo que hace falta es asentar en lugar de remover. Y Montaña que Sostiene trabaja el sostén de la espalda con mucha menos intensidad.

Zonas que trabaja

Abdomen bajo y ombligo, base del esternón, clavículas y unión del brazo con el tronco, sienes y contorno de las orejas, punto bajo la cuenca del ojo, frente y cabeza, espalda completa, glúteos, muslos, detrás de las rodillas, gemelos, talón y tendón de Aquiles, dedos de los pies y dedos de las manos. El paciente empieza boca arriba y se da la vuelta para toda la mitad final. Hace falta camilla y tiempo.

Antes de practicarlo

La presión máxima tiene un límite y es la respiración del paciente. El manual pide la máxima presión posible y avisa de que muchos puntos dolerán. Se sube despacio, se avisa antes de cada punto y se para si el paciente contiene el aire. Este tratamiento no se hace con alguien que no puede comunicarte lo que siente.

Abdomen bajo y hueso púbico. No se trabaja durante el embarazo ni en días de menstruación. Es una zona íntima: se avisa antes, se explica, se cuenta con el acuerdo del paciente y se mantiene cubierto lo que no se esté tratando. Conviene que haya ido a orinar y que hayan pasado dos o tres horas desde la última comida. Se omite con hernia abdominal o cirugía reciente.

Glúteos y muslos. Misma regla: aviso previo, acuerdo del paciente y ropa o sábana cubriendo el resto. La decisión es suya.

El punto bajo la cuenca del ojo se hace con presión firme, pero nunca sobre el globo ocular. Comprueba si lleva lentillas. Se omite con glaucoma, desprendimiento de retina o cirugía ocular reciente, y también con sinusitis en fase aguda.

La respiración rápida del tramo del aura no es para todo el mundo. No se pide en embarazo, en días de menstruación, ni a personas con hipertensión, problemas de corazón, epilepsia o propensión al mareo. Se explica antes, y a la mínima sensación de mareo se vuelve a la respiración normal.

Presión profunda y golpeteo en la cabeza y la espalda. Se evita con osteoporosis, fracturas recientes, hematomas, pacientes anticoagulados, migraña en curso o traumatismo craneal reciente. Los tirones de dedos de manos y pies son pequeños y no se fuerzan: se omiten con artritis, gota, fractura reciente o neuropatía.

Los ajustes vertebrales no forman parte de esto. El documento original se presentó ante quiroprácticos y menciona la posibilidad de ajustar la columna. El masaje yóguico no hace manipulaciones vertebrales: ahí se masajea la espalda y punto, salvo que seas un profesional habilitado para lo otro, que es otra profesión y otra responsabilidad.

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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.

Fuente: Manual Nivel 1 (2020), pág. 109 · Curso de Barcelona (1985), pág. 11. La técnica se presentó en la Convención de Quiroprácticos Khalsa en octubre de 1984.

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