Deshaciéndote del Estrés

Media hora larga de trabajo que empieza detrás de las orejas, recorre los costados y el abdomen, baja a las rodillas y los tendones de Aquiles y termina subiendo por la espalda hasta la base del cráneo. Está indicado para todo lo que el estrés deja en el cuerpo: el vientre duro, el dolor de cabeza, la tortícolis, los hombros tensos, la fatiga y el dolor lumbar. Se trabaja boca arriba y boca abajo.

  • Intermedio
  • 34 min
  • Boca arriba y boca abajo
  • Fase de desarrollo

En qué ayuda este tratamiento

Este tratamiento actúa sobre lo que el estrés instala en el cuerpo. Cuando el abdomen está duro, es habitual que aparezcan además migrañas o dolor de cabeza por tensión, tortícolis, molestias de garganta, hombros agarrotados, digestiones difíciles, estreñimiento, cansancio general y dolor en la zona baja de la espalda.

Todo eso suele viajar junto, y por eso el tratamiento no persigue una zona sino que va a la raíz: ablandar el vientre. A medida que el abdomen cede, el resto empieza a soltarse.

Es el tratamiento indicado cuando sospechas que lo que le pasa a alguien viene del estrés. Y viéndolo así, casi todo el mundo lo necesita alguna vez.

Qué hace este tratamiento

Empieza por un punto pequeño: el hoyuelo que se encuentra en el hueso, detrás del pliegue de la oreja. Tres minutos girando en un sentido y en el otro, y el cuerpo ya está en otra parte.

De ahí baja a los costados, sobre las costillas, y llega a la parte central: el abdomen alto, bajo el borde de las costillas, empujando tan profundo como el cuerpo permita. Es el corazón del tratamiento, y tiene una regla que lo cambia todo: la presión entra cuando el paciente exhala y se suelta cuando inhala. Tu respiración y la suya van juntas.

Después viene el bajo abdomen, dentro del triángulo que forman los huesos de la cadera y el pubis, y el trabajo pasa a las rodillas, los tendones de Aquiles y el hueco detrás de las rodillas. La segunda mitad recorre la espalda de abajo arriba: el pliegue del glúteo, la musculatura a los lados de la quinta lumbar, la subida completa hasta el cuello, los omóplatos y, al final, la base del cráneo, donde el masajista trabaja libre.

La proyección con la que se practica también forma parte del método: fundirse con el paciente hasta que el límite entre los dos se disuelva. Dos almas y una sola luz. Va a ocurrir de todos modos.

Cuándo usarlo

Cuando alguien llega tenso, agotado y con varias molestias a la vez sin una causa clara. También cuando el vientre está duro al tacto, que es la señal más fiable de que el estrés lleva tiempo instalado.

Va en la fase de desarrollo y ocupa la sesión entera. Yogi Bhajan recomendaba entre diez y quince sesiones para un estrés crónico o severo: es un trabajo de proceso, no de una tarde. Repítelo hasta que el abdomen se ablande y las molestias cedan.

Si el bloqueo está claramente en el ombligo, Resolviendo la Tensión del Ombligo va directo a ese punto en mucho menos tiempo. Rama de Sauce es la alternativa cuando el paciente necesita soltarse sin presión profunda. Y Meridiano Muscular Profundo lleva el trabajo muscular más hondo cuando el cuerpo ya está preparado.

Zonas que trabaja

Detrás de las orejas, costados y costillas, abdomen alto y bajo, ingles, rodillas, rótulas, tendones de Aquiles, hueco poplíteo, glúteos, muslos, zona lumbar, espalda completa, omóplatos, hombros, cuello y base del cráneo. El paciente pasa por las dos posiciones.

Antes de practicarlo

Los pasos abdominales no se hacen durante el embarazo ni en días de menstruación. Tampoco si el paciente acaba de comer, ni si hay hernia abdominal o cirugía reciente en la zona.

Sincroniza siempre la presión con la exhalación. Empujar el abdomen mientras el paciente inhala es incómodo y contraproducente. Si llega muy tenso, dedícale un par de minutos a respirar lento y profundo antes de tocar nada.

Cuidado en las axilas: círculos con presión moderada, sin clavar las puntas de los dedos.

El pliegue del glúteo, la cara interna del muslo y la ingle son zonas íntimas. Avisa antes de llegar, explica qué vas a hacer y mantén cubierto lo que no estés tratando.

En la zona lumbar, trabaja a los lados de la columna, nunca sobre las vértebras ni sobre el hueso del sacro. Y en las rodillas, ten cuidado con la propia rótula: es casi todo hueso.

Este tratamiento acompaña, no sustituye. Si el paciente tiene un problema de salud diagnosticado, que siga con su médico.

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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.

Fuente: Manual Nivel 1 (2020), pág. 62 · The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 53.

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