Once minutos de percusión rítmica sostenida sobre un solo grupo muscular: los glúteos, la parte frontal de los muslos o el pecho. Está indicado para la tensión profunda que no cede con un masaje corriente, el cansancio persistente y la dificultad para dormir. Se trabaja con los puños o las yemas, y el efecto puede durar días.
En qué ayuda este tratamiento
Este tratamiento actúa sobre la tensión acumulada en los grupos musculares grandes: los glúteos agarrotados de quien pasa el día sentado, los muslos cargados de quien camina o corre, la rigidez del pecho de quien respira corto.
Ayuda también con el cansancio persistente y con el sueño. Después de la sesión hay personas que se levantan con mucha energía y otras que se quedan dormidas durante horas: el cuerpo toma lo que necesita.
Qué hace este tratamiento
Los tres grupos musculares más grandes y fuertes del cuerpo son la parte frontal de los muslos, los glúteos y la musculatura de la zona baja de la espalda. Son los únicos que ofrecen suficiente acolchado para tolerar una percusión rítmica prolongada. Se elige uno y se trabaja once minutos; si el paciente lo pide y tu resistencia lo permite, puedes hacer otro después.
El número no es arbitrario. Cuando una zona se estimula durante once minutos, entra en juego el sistema nervioso entero. La circulación aumenta, la zona se libera y aparece una relajación que unos pocos minutos de masaje no consiguen. Además la fortalece y la hace más resistente al estrés.
El ritmo constante lleva a un estado alterado, cercano al trance. Puedes poner música de percusión para sostener el pulso. Y conviene decirlo: recibir esto es muy placentero.
El cuerpo es un tambor: hueco por dentro, cubierto de piel por fuera. Tócalo como un instrumento, disfrutando, y observa cómo el paciente se traslada a otro estado. Los efectos pueden durar más de setenta y dos horas.
Cuándo usarlo
Cuando la tensión es profunda y antigua, y el trabajo manual no llega. También cuando el paciente necesita desbloquear algo y no sabe qué: la percusión larga tiene esa cualidad de mover lo que hace falta sin perseguirlo.
Va en la fase de desarrollo y ocupa buena parte de la sesión. La Estufa Dorada combina percusión y presión en el centro abdominal. Calentamiento es una buena apertura antes de este, porque prepara el cuerpo. Y Resolviendo la Tensión del Ombligo es la alternativa cuando el bloqueo está claramente en el vientre.
Zonas que trabaja
Glúteos, parte frontal de los muslos, zona baja de la espalda o pecho, según la variante elegida. El paciente está boca abajo para los glúteos y la espalda, y boca arriba para los muslos y el pecho.
Antes de practicarlo
Solo se percute músculo, nunca hueso. Mantente lejos de la cadera, el sacro, la columna y las costillas flotantes.
En la zona baja de la espalda, evita la altura de los riñones. La percusión sobre esa franja no se hace en ningún caso.
En la variante de pecho: avisa antes al paciente y evita la zona del pezón. Si es mujer, explícale con claridad qué vas a tocar y cómo. Si alguno de los dos no está cómodo, pide la presencia de una tercera persona o trabaja solo la zona pectoral accesible, sin tocar los senos. Esta decisión es del paciente, no tuya.
No se aplica sobre varices, hematomas, lesiones recientes ni en personas con osteoporosis, problemas de coagulación o que tomen anticoagulantes.
La percusión sobre glúteos y zona lumbar no se hace durante el embarazo.
Once minutos son muchos. Pregunta al paciente cómo va a mitad del recorrido y ajusta la intensidad.
El tratamiento en vídeo
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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.
Fuente: Manual Nivel 1 (2020), pág. 73 · The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 39.

