La Estufa Dorada

Percusión rítmica con las yemas de los dedos sobre el punto del ombligo, que sube después al esternón y al pecho y termina con el paciente en reposo, las manos sobre el corazón. Está indicado para la carga emocional acumulada, el estrés que se queda pegado y la sensación de tener la energía parada. Genera calor de verdad: la mayoría lo nota antes de terminar.

  • Intermedio
  • Unos 9 min
  • Boca arriba, en camilla

En qué ayuda este tratamiento

Este tratamiento está indicado para las personas que llegan con una carga emocional encima: semanas duras, una preocupación que no se suelta, la sensación de estar aguantando algo grande sin espacio para dejarlo salir. También para el cansancio que no es de dormir poco, sino de llevar mucho tiempo tirando.

Ayuda a mover lo que está estancado. Mueve tensión, mueve bloqueos, y mueve la energía que estaba parada. El paciente suele notar calor en el vientre durante el propio tratamiento, y después una sensación de tener más control sobre sí mismo y sobre su propia energía.

Y termina en calma. La parte final deja a la persona quieta, con las manos sobre el pecho, en un estado de paz que muchos describen como haberse quitado un peso de encima.

Qué hace este tratamiento

El nombre viene de dónde se trabaja. La estufa es el punto Nabhi o Hara, situado unos tres dedos por debajo del ombligo y hacia dentro, que no es el ombligo físico sino un punto energético. En él concurren los 72.000 nadis, los canales por los que circula la energía en el cuerpo. Al estimularlo se activa el sistema pránico entero y la energía vuelve a moverse. De ahí el calor: no es una metáfora, es lo que siente el paciente.

La estimulación se hace con percusión, con tres o cuatro dedos en mudra de cono y un ritmo constante que empieza suave y va ganando intensidad. Cuanto más se sostiene el ritmo, más calor se genera. Hay un tramo con las piernas elevadas que concentra todavía más el trabajo en la zona.

La segunda mitad sube al pecho. Se percute el esternón y después la parte alta de los músculos del pecho, y se cierra con las manos del paciente apoyadas sobre su propio corazón mientras se le acompaña hacia la relajación.

El manual recoge también una versión más larga, para pacientes con recorrido, que dobla los tiempos de la parte del ombligo y llega a los quince minutos. El principio es el mismo: más tiempo de percusión, más calor.

Del ombligo al corazón

El orden es lo que hace este tratamiento. Primero se moviliza lo que está bloqueado en el Nabhi, que es donde se guarda la fuerza y también donde se atasca. Solo después se lleva esa energía al corazón.

Ese segundo movimiento es el que permite soltar los sentimientos negativos que estaban retenidos y dejar a la persona conectada con su propio centro. Hacer solo la primera parte deja a alguien encendido y sin sitio donde poner lo que se ha movido. Por eso no se recorta el final, aunque vayas justo de tiempo: los tres minutos de reposo con las manos sobre el pecho son parte del tratamiento, no la despedida.

Cuándo usarlo

Con el paciente que llega apagado, cargado o con el ánimo por los suelos después de una temporada difícil. Con el que tiene frío constante y le cuesta entrar en calor. Y con el que ha perdido el impulso: la percusión sobre el ombligo es de las maneras más directas de devolvérselo.

Si prefieres trabajar la misma zona con presión en lugar de percusión, Resolviendo la Tensión del Ombligo es más breve y mucho más suave. Fuego Digestivo también trabaja el ombligo, pero orientado a las digestiones pesadas y con el paciente participando activamente. Y como preparación general antes de entrar aquí, Calentamiento deja el cuerpo listo para recibir.

Zonas que trabaja

Punto del ombligo y abdomen bajo, piernas elevadas, esternón, parte alta del pecho, muñecas y manos. El paciente está tumbado boca arriba en la camilla durante todo el tratamiento y el sanador trabaja desde el lateral.

Antes de practicarlo

Percusión sobre el ombligo. Nunca se golpea el punto del ombligo en una mujer embarazada, sea el mes que sea. En días de menstruación tampoco: como mucho, toques muy suaves. Deben haber pasado al menos dos horas desde la última comida, y conviene que el paciente vaya a orinar antes, porque con la vejiga llena resulta doloroso. Omite el tratamiento con hernia abdominal, cirugía abdominal reciente o dolor abdominal sin causa conocida.

La intensidad no la marca el dolor. El manual habla de doblar la intensidad usando la tolerancia al dolor del paciente. En la práctica la referencia es su respiración y su cara: si se contiene, si aprieta, si deja de respirar, has pasado. Se sube despacio y se avisa antes de subir.

Las piernas elevadas cargan la zona lumbar. Si el paciente tiene dolor lumbar, hernia discal o cirugía abdominal reciente, se salta ese tramo. Que baje las piernas en cuanto le moleste la espalda, aunque no haya terminado el tiempo.

Percusión sobre el pecho. Es un golpeteo ligero con las yemas, nunca fuerte. No se hace sobre hueso con osteoporosis, fractura reciente, hematomas ni en pacientes anticoagulados. En el esternón, avisa antes: puede provocar tos.

El pecho se avisa siempre. Explica qué vas a hacer y espera el acuerdo del paciente. El trabajo se queda en la parte alta de los músculos del pecho, se mantiene cubierto lo que no se esté tratando y la decisión es suya, no tuya.

Este tratamiento mueve emociones y a veces salen. Si ocurre, acompaña en silencio y no fuerces nada. Y ten claro que esto acompaña pero no sustituye: si alguien atraviesa un momento difícil de forma sostenida, lo que necesita es ayuda profesional.

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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.

Fuente: Manual Nivel 1 (2020), pág. 104 · The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 112.

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