Un ajuste craneal que trabaja los pómulos, la mandíbula y la frente, y termina con una meditación respiratoria de varios minutos. Está indicado para la tensión acumulada en la mandíbula y el rostro, y para esos momentos de saturación mental en los que alguien no consigue desconectar. Dura unos veinte minutos, se hace con el paciente sentado y no necesita camilla.
En qué ayuda este tratamiento
Este tratamiento actúa sobre la tensión de la mandíbula y del rostro: apretar los dientes, el bruxismo nocturno, la sensación de rigidez alrededor de los pómulos y las sienes. También ayuda cuando la cabeza está saturada, cuesta desconectar del trabajo o del pensamiento repetitivo, y falta claridad para decidir.
Es útil en personas que llevan mucho tiempo con la cabeza ocupada y notan dolor de cabeza por tensión al final del día. La combinación de trabajo craneal y respiración prolongada produce un cambio profundo del estado interno, más allá de la relajación muscular.
Qué hace este tratamiento
El trabajo craneal libera la tensión de los músculos del rostro y de la mandíbula, una zona donde el cuerpo guarda el esfuerzo de contenerse. Sobre esa apertura llega la meditación final, que combina una posición concreta de la lengua con una respiración sostenida. Esa combinación estimula las vías nerviosas que llegan a la pituitaria y al hipotálamo, y es lo que lleva al paciente a un estado de conciencia distinto del habitual.
Es un tratamiento que cuesta describir a quien no lo ha recibido. La intensidad de lo que ocurre no está en la técnica, sino en lo que se abre después.
Cuándo usarlo
Cuando alguien llega con la mandíbula agarrotada, aprieta los dientes sin darse cuenta o no puede parar de darle vueltas a las cosas. Y también cuando el paciente necesita salir de donde está: un bloqueo que no se mueve, una etapa cerrada, una necesidad de perspectiva que no llega desde el pensamiento.
Va en la fase de desarrollo de la sesión, nunca al principio ni como cierre rápido. Si buscas algo más breve para la misma zona, Cabeza y Glándula Timo trabaja rostro y mandíbula en poco más de dos minutos, y Centrar a una Persona es la opción sencilla cuando el paciente solo necesita recogerse. Con quien ya conoce el trabajo craneal, este tratamiento combina bien con AC para Restaurar el Coraje en sesiones distintas, no en la misma.
Zonas que trabaja
Cabeza, rostro, pómulos, mandíbula, entrecejo, contorno de los ojos y frente. El paciente permanece sentado durante todo el tratamiento y el sanador trabaja de pie, detrás de él.
La meditación no es un extra
El ajuste craneal prepara el terreno y la meditación es lo que produce el efecto. Hacer solo la parte manual y saltarse el final deja el tratamiento a medias: se ha abierto algo y no se ha completado. Si no dispones del tiempo necesario para llegar hasta el final, elige otro tratamiento para esa sesión.
Antes de practicarlo
Se trabaja cerca de los ojos y de la boca, con presión sostenida sobre estructuras delicadas del cráneo. Requiere experiencia previa: no es un tratamiento para empezar.
Si el paciente se marea durante la respiración, guíale a respirar largo y profundo por la nariz hasta que se calme, y anímale después a completar el tiempo.
El tratamiento en vídeo
El vídeo está en la Biblioteca
Entra con tu email y accede a más de 36 tratamientos en vídeo, para aprender a tu ritmo, sin temario ni plazos. Es gratis.
Entrar a la Biblioteca¿Ya tienes cuenta? Acceder
Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.
Fuente: Manual Nivel 1 (2020), pág. 95 · The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 121.

