Una secuencia de presiones sobre las cejas, las sienes, los pómulos y la mandíbula, que baja después al esternón y a los hombros. Está indicado para el dolor de cabeza por tensión, la mandíbula agarrotada y esa sensación de tener la cabeza demasiado llena. Se hace con el paciente tumbado boca arriba y admite dos ritmos: poco más de dos minutos, o hasta veinte si se sostiene cada punto.
En qué ayuda este tratamiento
Este tratamiento actúa sobre el dolor de cabeza por tensión y sobre la carga que se acumula alrededor de los ojos, las sienes y la mandíbula: apretar los dientes, el bruxismo, la rigidez del cuello al final del día. Es especialmente útil para quien pasa muchas horas frente a una pantalla y termina con la vista cansada y la frente tensa.
También ayuda a las personas a las que les cuesta desconectar. Al trabajar puntos del rostro que llevan la atención hacia dentro, la mente se aquieta sola, sin que el paciente tenga que proponérselo. No es raro que alguien se quede dormido en la camilla durante la secuencia.
Es apto durante el embarazo.
Qué hace este tratamiento
La primera parte recorre el rostro: las crestas óseas sobre los ojos, las sienes, los pómulos, los músculos de la mandíbula y el contorno de las orejas. Las sienes corresponden al hueso esfenoides, que se articula con otros doce huesos del cráneo y funciona como eje de todo el movimiento craneal. Los pómulos son las que Yogi Bhajan llamaba las montañas mágicas, donde se sitúa un chakra menor.
Una vez movida y equilibrada la energía mental, el trabajo desciende al esternón, sobre la glándula timo, y termina en los surcos del hombro para expandir hacia los brazos lo que se ha movido. En el método, esa bajada de la cabeza al pecho es la que conecta con el cuarto chakra: el asiento del sentir del alma, que no es lo mismo que la emoción.
Ese es el sentido del tratamiento: equilibrar pensamiento y sentimiento. El paciente no necesita entender nada de esto para que le llegue. Ocurre en un nivel sutil y actúa por su cuenta.
El ritmo lo cambia todo
Cada punto puede sostenerse diez segundos, y así el tratamiento entero cabe en poco más de dos minutos. Pero ampliar cada uno a uno o dos minutos produce un efecto mucho más profundo. Es la misma secuencia con dos resultados distintos.
Ten en cuenta esa diferencia al planificar la sesión: la versión corta encaja en cualquier hueco, y la larga necesita su espacio y merece la pena reservárselo.
Cuándo usarlo
Cuando alguien llega con la cabeza cargada, la mandíbula tensa o el cuello rígido después de una jornada larga. Y también con los pacientes difíciles de relajar, esos que llegan desconfiados o convencidos de que el masaje no es para ellos: el trabajo en el rostro suele desarmar esa resistencia antes de que se den cuenta.
Va en la fase de desarrollo de la sesión. Si buscas algo más breve para la misma zona, Craneal y Ombligo combina el trabajo de cabeza con el abdominal en unos tres minutos. Para el paciente que solo necesita recogerse y volver a sí mismo, Centrar a una Persona es la opción sencilla y sin camilla. Y cuando ya tengas experiencia con el trabajo craneal, AC para Restaurar el Coraje es el paso siguiente.
Zonas que trabaja
Cabeza, rostro, cejas, sienes, pómulos, mandíbula, orejas, esternón y hombros. El paciente está tumbado boca arriba durante todo el tratamiento y el sanador trabaja desde la cabecera de la camilla.
Antes de practicarlo
Se trabaja muy cerca de los ojos, aunque sin tocarlos en ningún momento. En los puntos del rostro, la presión empieza suave y aumenta muy despacio: nunca se llega de golpe.
El punto del esternón necesita aviso previo. Habla con el paciente antes de llegar ahí, explícale qué vas a hacer y dile que puede respirar hondo o toser si lo necesita.
Si aplicas loción en el rostro, comprueba antes que no hay alergia ni piel irritada.
El tratamiento en vídeo
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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.
Fuente: Manual Nivel 1 (2020), pág. 46 · The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 67.

