Una meditación que se hace entre dos, sentados frente a frente, con las manos entrelazadas y el pulgar del sanador apoyado en la frente del paciente. Está indicada para la mente acelerada, la dificultad para concentrarse y la sensación de andar disperso. Dura unos diez minutos, no necesita camilla y es de las prácticas más sencillas para empezar.
En qué ayuda este tratamiento
Esta práctica actúa sobre la mente que no para: el pensamiento repetitivo, la dificultad para concentrarse, la sensación de estar en cinco sitios a la vez y en ninguno. Calma y recoge, que es lo que hace falta cuando alguien llega desbordado.
La presión que aplica el sanador y la resistencia que ofrece el paciente favorecen además el riego y el paso del prana por el hombro y la unión del cuello, así que hay un efecto físico de descarga en esa zona junto al efecto sobre la mente.
Es apta durante el embarazo.
Qué hace este tratamiento
Todo el trabajo se dirige al punto del entrecejo, el tercer ojo: el centro de la frente entre las cejas, asociado a la glándula pituitaria y al cerebro medio. En sánscrito es el ajna chakra, el sexto centro de energía, relacionado con la médula espinal, la médula ósea y las áreas del cerebro superior. Apoyar los dedos ahí lo activa.
Enfocar los ojos físicos en ese punto durante unos minutos produce cambios en las ondas cerebrales. El giro de los ojos estira los haces del nervio óptico, que se cruzan en el quiasma óptico justo por encima de la pituitaria. Por eso la instrucción no es solo mental: la mirada tiene que ir donde va la atención.
La particularidad de esta práctica es que no la recibe uno solo. Sanador y paciente meditan juntos, y esa es la razón de que funcione tan bien con principiantes: nadie tiene que sostener el estado en solitario. Cuando dos personas meditan a la vez, el efecto se multiplica.
Cuándo usarlo
Cuando alguien llega acelerado, con la cabeza saturada o incapaz de sostener la atención en nada. También al cierre de una conversación difícil, cuando el paciente necesita recogerse antes de irse.
Va en la fase de desarrollo de la sesión. Si el paciente prefiere no participar activamente, Meditación para el 3er Ojo trabaja el mismo punto con un contacto ligero y sin resistencia, en tres minutos. Cabeza y Glándula Timo es la opción tumbada para calmar la mente desde el rostro. Y El Cuello del Adepto profundiza en la unión del cuello y los hombros, que es la zona que aquí se descarga de paso.
Si es la primera vez que lo haces, practícalo con un amigo antes de llevarlo a consulta. Requiere una confianza que conviene tener ya probada.
Zonas que trabaja
Frente, entrecejo, manos, hombros y unión del cuello. Los dos permanecen sentados frente a frente durante toda la práctica, el sanador algo más alto que el paciente.
Antes de practicarlo
Explica la práctica entera antes de empezar. Implica sentarse muy cerca, entrelazar las manos y sostener contacto en la frente durante varios minutos. El paciente tiene que saber en qué consiste y estar de acuerdo.
La presión sobre la frente carga las cervicales. Pide al paciente que mantenga la espalda recta y que no se incline hacia delante para ganar fuerza: no es un pulso, es un trabajo conjunto. Con lesión cervical o dolor de cuello, aplica una presión mucho más suave o deja esa parte fuera.
Ajusta la fuerza a la persona que tienes delante. La resistencia debe ser cómoda para los dos.
Si el paciente nota mareo o dolor de cabeza durante la meditación, retira el contacto y déjale respirar tranquilo.
El tratamiento en vídeo
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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.
Fuente: Manual Nivel 1 (2020), pág. 84 · The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 130.

