El tratamiento más completo de la biblioteca: media hora larga que recorre el cuerpo entero, de la nuca a los glúteos, de la pelvis a los pies y de vuelta al rostro. Está indicado para la espalda cargada, los glúteos y las lumbares tensos, las piernas cansadas y la mandíbula agarrotada. Se trabaja boca abajo y boca arriba, con un poco de aceite, y al terminar el paciente se levanta distinto.
En qué ayuda este tratamiento
Este tratamiento actúa sobre la tensión acumulada en todo el cuerpo, no en una zona concreta. Alcanza la espalda cargada y las lumbares, los nudos de los glúteos, la rigidez del cuello y de los hombros, las piernas y las rodillas cansadas, y la mandíbula de quien aprieta los dientes o rechina por la noche.
Es especialmente útil cuando alguien lleva mucho tiempo tenso y ya no distingue dónde le duele, porque le duele en general. También ayuda a aterrizar: buena parte del trabajo se dedica a las piernas, las rodillas y los tendones de Aquiles, que son los que nos sostienen de pie en la vida.
Al terminar, la sensación no es solo de alivio. El paciente se levanta erguido y sereno, y esa es la razón del nombre: mirar el mundo desde una postura noble.
Qué hace este tratamiento
Yogi Bhajan contaba que este trabajo se desarrolló hace siglos para la familia real egipcia. Sea cual sea su origen, la estructura es la de un acondicionamiento completo, y cada tramo tiene su sentido.
Empieza por la base del cráneo. Al soltar la parte alta del cuello, el cerebro descansa y buena parte del diálogo mental interminable se apaga; la tensión de la garganta, el quinto centro, empieza a disolverse. Esa zona corresponde a la voz y a la palabra, tanto hacia dentro como hacia fuera, y lo que se acumula ahí suele tener que ver con lo que no se dice o con el conflicto con la propia imagen.
Después baja a las lumbares y a los glúteos, que corresponden a los dos centros inferiores: la supervivencia y la sexualidad. Los glúteos son uno de los grupos musculares más grandes del cuerpo y admiten mucha presión; ahí se puede trabajar durante horas, aunque el tratamiento reserve solo un par de minutos.
El tramo central recorre la espalda media, de la segunda a la undécima dorsal, que enlaza el centro del corazón con el del ombligo. El corazón es el asiento de la compasión, la capacidad de amar y de dar; el ombligo, el de la fuerza, las emociones profundas y la identidad. De esas ocho vértebras decía Yogi Bhajan que son las que gobiernan la longevidad.
Luego llegan la pelvis, las piernas, las rodillas y los tendones de Aquiles: todo el bloque que nos conecta con la tierra y nos empuja hacia delante. Y se cierra por el rostro: los pómulos, el cuero cabelludo alrededor de las orejas, las sienes, la nariz, los labios y la mandíbula. Las sienes son la cuna de la pituitaria, la reina de las glándulas; la nariz, una extensión del cerebro frontal y la puerta de la respiración.
Cuándo usarlo
Cuando hay tiempo y el paciente necesita un trabajo de fondo, no un alivio puntual. No es un tratamiento para intercalar: ocupa la sesión entera y pide media hora larga sin prisa.
Va en la fase de desarrollo, con el cuerpo ya abierto. Seguridad y Conexión con la Tierra profundiza en el arraigo de piernas y pelvis si eso es lo que más pide el paciente. Meridiano Muscular Profundo es la alternativa cuando el trabajo debe ir más hondo en la musculatura. Y Montaña que Sostiene se centra en pies, piernas y rodillas cuando el cansancio está abajo.
Zonas que trabaja
Cuerpo completo: base del cráneo, cuello, hombros, espalda alta, media y lumbar, glúteos, sacro, pelvis, abdomen bajo, muslos, rodillas, pantorrillas, tendones de Aquiles, dedos de los pies, rostro, pómulos, cuero cabelludo, sienes, nariz, labios y mandíbula. El paciente pasa por las dos posiciones, boca abajo y boca arriba.
Antes de practicarlo
Incluye trabajo abdominal y pélvico: no se hace durante el embarazo ni en días de menstruación.
Es más efectivo directamente sobre la piel, con un poco de aceite, pero puede hacerse con ropa. Háblalo antes con el paciente y acordad cómo vais a trabajar. Se tocan los glúteos, la pelvis y el rostro: todas esas zonas se avisan antes de llegar a ellas, y se mantiene cubierto lo que no se esté tratando.
La presión en los glúteos es profunda y puede encontrar puntos dolorosos. Regúlala siempre por la tolerancia del paciente, nunca por lo que resiste el músculo. Si usas el codo, ten aún más cuidado: llega mucho más hondo de lo que crees.
La presión sobre las cervicales altas es delicada. Sube la intensidad despacio y omite esa parte si hay lesión cervical, hernia u osteoporosis.
El estiramiento de los dedos de los pies no se fuerza nunca. Déjalo fuera si hay artritis, gota, fractura reciente o pérdida de sensibilidad en los pies.
El tratamiento en vídeo
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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.
Fuente: Manual Nivel 1 (2020), pág. 121 · The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 134.

