Un estiramiento pasivo del cuello: el paciente se relaja y el sanador rota la cabeza hacia cada lado, sosteniendo el giro. Después pinza la nariz unos segundos y cierra masajeando las sienes. Está indicado para el cuello rígido, la poca movilidad al girar la cabeza y la parte alta de la espalda cargada. Se hace boca arriba, dura unos dos minutos y no necesita camilla.
En qué ayuda este tratamiento
Este tratamiento actúa sobre la rigidez del cuello y sobre la dificultad para girar la cabeza del todo hacia un lado, esa limitación que aparece cuando la zona lleva tiempo tensa. También suelta la parte alta de la espalda y los hombros.
La parte superior del cuello es donde se acumula el estrés, y al abrirla llega también una sensación de claridad: la cabeza más despejada y el pensamiento menos revuelto.
Es apto durante el embarazo.
Qué hace este tratamiento
El paciente gira la cabeza hacia un lado tanto como puede, con los hombros apoyados, y el sanador acuna la base del cráneo con una mano mientras la otra acompaña el giro. La rotación se sostiene, se repite hacia el otro lado, y con eso se recupera recorrido en una zona que estaba frenada.
Sigue el pinzamiento de la nariz, que en el método actúa directamente sobre ida y pingala, los dos canales laterales, llevando energía pránica al canal central de la columna y de la cabeza. Los efectos son inmediatos: los senos nasales se abren, llega sangre al rostro y la mente se despeja de pensamientos sueltos.
El cierre es un masaje en círculos sobre las sienes durante un minuto.
Según las escrituras yóguicas, el cuello es una sección vital de la columna. Al sostener la rotación más de unos segundos, el sistema nervioso responde al estiramiento del músculo pasivo y el organismo activa una respuesta glandular sutil, como un mecanismo de autodefensa. De ahí que el paciente termine relajado de una forma difícil de comparar.
Cuándo usarlo
Cuando alguien llega con el cuello agarrotado, no puede mirar por encima del hombro sin girar el tronco entero, o tiene la parte alta de la espalda cargada de horas de pantalla.
Va en la fase de desarrollo, con el cuello ya caliente y el paciente relajado: nunca sobre un cuello frío. Cabeza y Glándula Timo es una buena preparación, porque suelta el rostro y la mandíbula antes de tocar el cuello. Centrar a una Persona trabaja la misma claridad mental sin manipular nada. Y Rama de Sauce es la alternativa suave cuando la rotación no es aconsejable.
Zonas que trabaja
Cuello, parte alta del cuello, base del cráneo, parte alta de la espalda, nariz y sienes. El paciente está tumbado boca arriba y el sanador se sienta junto a su cabeza.
Antes de practicarlo
Esta es la técnica más delicada de la biblioteca, aunque parezca de las más sencillas. Sostener el cuello girado al máximo es la maniobra cervical con mayor riesgo conocido, y por eso conviene tratarla con el respeto que merece.
No se practica si hay lesión cervical, hernia discal, artrosis avanzada, osteoporosis, cirugía de cuello, latigazo cervical o mareo, hormigueo o vértigo al girar la cabeza. Tampoco en personas mayores ni con problemas circulatorios o de tensión.
Es el paciente quien gira la cabeza primero, hasta donde llegue por sí mismo. Tu mano acompaña ese recorrido; nunca lo fuerza más allá de lo que el cuerpo permite con comodidad. Si aparece la menor resistencia dura, dolor, mareo o cualquier sensación extraña, deshaz el giro despacio y no insistas.
Avisa antes del paso de la nariz. Durante esos segundos el paciente no puede respirar por ella; explícale que puede abrir la boca cuando quiera. Sáltalo si tiene la nariz taponada, dificultad respiratoria o tendencia a agobiarse.
El tratamiento en vídeo
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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.
Fuente: The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 77.

