Equilibrio de Chakras

Un recorrido largo que conecta los centros energéticos de arriba abajo: el pubis, el ombligo y el corazón primero, luego las piernas, la espalda, el cuello y el rostro. Está indicado para la tensión abdominal, las piernas cargadas, la espalda y los hombros tensos y la mente que no se aquieta. Dura unos dieciséis minutos y pasa por las dos posiciones y por la postura sentada.

  • Intermedio
  • 16 min
  • Boca arriba, boca abajo y sentado
  • Fase de desarrollo

En qué ayuda este tratamiento

Este tratamiento actúa sobre la tensión abdominal y las digestiones difíciles, sobre las piernas y las pantorrillas cargadas, sobre la espalda y los hombros agarrotados y sobre la rigidez de la parte delantera del cuello, que es donde se nota la garganta cerrada cuando cuesta hablar o tragar.

El trabajo bajo los omóplatos ayuda además a calmar una mente intranquila. Y el conjunto deja una sensación de fuerza disponible: el principio de todo trabajo corporal es que la persona salga en mejor estado del que entró, y quien llega con dolor necesita una carga de energía para recuperarse.

Qué hace este tratamiento

La primera parte estimula tres áreas centrales del paisaje cuerpo-mente: el hueso púbico, el punto del ombligo y el centro del corazón. Se trabajan enlazadas, con una mano en el esternón y el plexo solar mientras la otra baja al pubis o presiona el ombligo, de modo que los centros no se tocan por separado sino conectados entre sí.

De ahí el recorrido baja por la cara interna del muslo, las rodillas y las pantorrillas, vuelve al borde de las costillas con presión y con fricción hasta generar calor, y pasa a la espalda con el paciente boca abajo: la zona de los riñones, los omóplatos, el sacro y el hueco de las rodillas.

La última parte se hace sentado. Los músculos delanteros del cuello son un punto potente: conectan con estructuras alejadas, y trabajarlos abre la garganta, despeja la cabeza y lleva energía pránica al pecho. Se cierra en los hombros, la nariz y el contorno de los ojos.

Entre medias hay un gesto que no toca el cuerpo: la mano recorre la columna entera a unos treinta centímetros de distancia, del sacro a la cabeza. Es la parte más silenciosa del tratamiento y una de las que más se nota.

Cuándo usarlo

Cuando el paciente necesita un trabajo de conjunto y no una zona concreta, y cuando hay tiempo para recorrerlo entero sin prisa. Requiere que el paciente ya te conozca: se tocan zonas íntimas y se cambia de posición varias veces.

Va en la fase de desarrollo. Respira Vida trabaja desde la respiración y encaja bien antes o después. Cuerpo Real (Royal Egipcio) es el otro gran recorrido de cuerpo completo, más muscular y menos energético. Y Eliminar la Negatividad sirve como cierre breve cuando este tratamiento ha movido mucho.

Zonas que trabaja

Esternón, plexo solar, ombligo, hueso púbico, cara interna del muslo, rodillas, pantorrillas, tobillos, costillas, zona de los riñones, columna, omóplatos, sacro, parte trasera de las rodillas, piernas, cuello, garganta, hombros, brazos, nariz, pómulos y contorno de los ojos.

Antes de practicarlo

La presión en el hueco sobre el esternón puede cerrar la tráquea si se hace mal. El pulgar se mantiene pegado al hueso, nunca se empuja hacia la camilla deslizando por debajo. Se presiona despacio, y puede provocar tos de forma refleja: avisa antes.

En la parte delantera del cuello, mantente fuera de las arterias carótidas y trabaja solo sobre los músculos. Un lado cada vez, nunca los dos a la vez.

Incluye trabajo abdominal, sobre el pubis y en la cara interna del muslo: no se hace durante el embarazo ni en días de menstruación. Son zonas íntimas: avisa antes de llegar a ellas, explica qué vas a hacer y mantén cubierto lo que no estés tratando. Si vas a sentarte a horcajadas sobre las piernas del paciente, pídeselo antes; también puedes hacerlo de pie.

La presión profunda con el puño en el ombligo se regula por la tolerancia del paciente, y no se aplica con el estómago lleno, con hernia abdominal ni tras cirugía reciente.

En la espalda, los empujes en la zona de los riñones son suaves y sostenidos, nunca golpes. Trabaja a los lados de la columna, no sobre las vértebras.

No lo apliques con varices marcadas, flebitis o sospecha de trombosis en las piernas.

El tratamiento en vídeo

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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.

Fuente: The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 153.

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