Las Tres Identidades

Un tratamiento en tres zonas: el abdomen alrededor del ombligo, los gemelos y el tendón de Aquiles. Está indicado para las piernas cargadas y los calambres, para la tensión abdominal que aparece en las temporadas difíciles, y para quien pasa el día de pie o sentado sin moverse. Se hace en unos nueve minutos, boca arriba primero y boca abajo después.

  • Intermedio
  • Unos 9 min
  • Boca arriba y boca abajo

En qué ayuda este tratamiento

Este tratamiento actúa sobre las piernas cansadas, pesadas y agarrotadas, los calambres y la rigidez que deja estar muchas horas de pie o muchas horas sentado en la misma postura. Va bien tanto con quien entrena como con quien no se mueve en todo el día, que acaban con la misma queja por caminos distintos.

En el abdomen, actúa sobre la tensión que se acumula alrededor del ombligo: el nudo en el estómago, la zona dura al tacto, esos puntos que duelen al presionar y que muchos pacientes ni sabían que tenían. Al soltarse, la persona se relaja de golpe, a veces en la misma camilla.

Y ayuda con esa sensación de ir siempre a medio gas. El método lo explica como energía de reserva: no la de emergencia, sino la que vamos acumulando y no llegamos a usar. Este tratamiento la pone en circulación.

Qué hace este tratamiento

Las tres identidades son tres zonas que en el método se leen juntas, aunque estén lejos unas de otras.

El ombligo es la primera. Por ahí nos alimentamos en el vientre de la madre, y sigue siendo un punto de conexión con ella. Conviene distinguirlo del punto umbilical, el punto Nabhi o Hará, que está unos dos dedos por debajo, hacia dentro, y es un punto energético muy potente. Aquí se trabaja el ombligo físico, no ese. La presión recorre el abdomen siguiendo las horas de un reloj imaginario alrededor del ombligo, y de paso lleva al paciente a tomar conciencia del eje central de su cuerpo. En esa zona se alojan tensiones y emociones profundas, y es de las que más agradecen que las toquen.

Los gemelos son la segunda. Yogi Bhajan decía que son el monedero de la energía vital: ahí se guarda lo que nos empuja hacia delante, lo que nos permite avanzar. Todo lo que tenga que ver con las piernas, con el movimiento y con el andar de la vida pasa por ahí.

El tendón de Aquiles es la tercera. Es el conector del talón, el origen de la agilidad: la capacidad de impulsarse apoyándose contra el suelo. Y esa capacidad se traslada a lo demás, a saber apoyarse en algo para levantar una situación difícil o pasar por encima de un obstáculo. Yogi Bhajan lo relacionaba con la intuición. Es una zona que acumula rigidez y calcificaciones, y en la mayoría de los pacientes está mucho más tensa de lo que ellos creen.

Trabajadas en ese orden, de dentro hacia abajo, las tres dejan a la persona más asentada, con las piernas ligeras y con la sensación de poder empujar otra vez.

La intuición decide dónde insistir

Aquí se aplica la primera ley: deja que tu intuición te guíe. El manual da los puntos y los tiempos, pero cada abdomen es distinto y las manos encuentran cosas que el papel no anticipa. Un punto que pide más tiempo, otro que hay que rodear, una pierna que está mucho más dura que la otra.

Eso no es improvisar. Es hacer la secuencia entera y, dentro de ella, escuchar. Los puntos dolorosos del abdomen suelen ir cediendo de una sesión a otra, así que tampoco hace falta resolverlo todo hoy.

Cuándo usarlo

Con el paciente que llega arrastrando las piernas después de un día largo, con el que se queja de calambres por la noche, y con el que nota el abdomen duro o tenso sin saber muy bien por qué. También como tratamiento amplio cuando no tienes un motivo claro y quieres mover el conjunto: el manual dice que sirve para problemas muy diversos, y esa es la idea.

Si solo quieres el trabajo abdominal y en menos tiempo, Resolviendo la Tensión del Ombligo se resuelve en tres minutos sin mover al paciente. La Estufa Dorada trabaja la misma zona desde el calor y encaja con pacientes muy fríos. Y si lo que buscas es levantar a alguien apagado, Despertar el Vigor va directo a eso.

Zonas que trabaja

Abdomen alrededor del ombligo, gemelos y tendón de Aquiles. El paciente empieza boca arriba para la parte abdominal y se da la vuelta para las piernas. Hace falta camilla, algo con lo que elevar los tobillos en la posición boca abajo, y un poco de aceite o loción para el tendón.

Antes de practicarlo

Trabajo sobre el ombligo. No se hace durante el embarazo ni en días de menstruación. Tampoco con el estómago lleno: deja pasar dos o tres horas desde la comida. Omítelo con hernia abdominal, cirugía abdominal reciente o dolor abdominal sin causa conocida.

La profundidad no la marca el aguante del paciente, la marca su respiración. El manual dice ir tan profundo como puedas según su tolerancia al dolor. En la práctica, si la respiración se corta o se contiene, ya has pasado. Se entra despacio, con la exhalación, y se sale igual de despacio.

Bultos y puntos muy dolorosos. Si un punto duele mucho o notas un bulto, no lo presiones: trabaja alrededor. Y si encuentras una masa dura, que late o que el paciente no se había notado antes, cierra ahí el trabajo abdominal y recomiéndale que lo consulte. No es tu terreno.

Presión profunda en los gemelos. No con varices marcadas, flebitis ni sospecha de trombosis. La señal de alarma es una pierna hinchada, caliente y dolorida: en ese caso no se toca y se deriva.

Tendón de Aquiles. Se evita si el tendón está inflamado, muy doloroso o hay una rotura o cirugía reciente. Comprueba que no hay alergia al aceite ni piel irritada antes de aplicarlo.

Avisa antes de descubrir el abdomen, explica qué vas a hacer y mantén cubierto lo que no estés tratando.

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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.

Fuente: Manual Nivel 1 (2020), pág. 77 · The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 43.

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