Un trabajo minucioso sobre la séptima costilla, recorrida centímetro a centímetro desde la columna hasta el costado y, si hace falta, hasta el esternón. Después baja a los muslos, al sacro, a las axilas y a los pies. Está indicado para la respiración corta, la rigidez de la parte alta de la espalda y esa sensación de tener el pecho cerrado. Son unos veinte minutos y no se puede hacer con prisa.
En qué ayuda este tratamiento
Este tratamiento actúa sobre la caja torácica rígida: la respiración que se queda corta y alta, la espalda alta agarrotada, la sensación de opresión en el pecho después de una temporada difícil. Va bien con quien pasa el día encorvado sobre un teclado y con quien lleva meses respirando a medias sin darse cuenta.
También ayuda con el cansancio muscular de fondo. En el método, la zona de las costillas es uno de los lugares donde se acumula el prana, y trabajarla es lo que permite que esa energía vuelva a repartirse.
Y deja a la persona asentada. El tramo de la parte baja de la espalda conecta la mitad de abajo con la de arriba y enraiza en el primer chakra, así que el paciente no termina flotando sino con los pies en el suelo.
Qué hace este tratamiento
Hay doce costillas, y las siete primeras son las llamadas costillas verdaderas: las que se unen por delante al esternón y forman el envoltorio que protege lo que hay dentro. La séptima es la última de ese grupo, la costilla del número siete.
La caja torácica es una vasija. Se expande y se contrae según cómo respires, cuánto te muevas, tu constitución y hasta la autoestima, que se nota en cómo se sostiene alguien de pie. Y es por donde entra y circula la energía pránica con cada respiración. Uno de los cinco lugares donde se acumula el prana está justo ahí. Al trabajar la séptima costilla se trabaja ese centro pránico, el que se encarga de recargar los músculos y el resto de los sistemas.
Yogi Bhajan era tajante con esto: preguntaba cómo pretende nadie tratar el cuello de una persona sin haberle liberado antes la tensión de la caja torácica, que es donde están sus pranas. Ese es el sentido del tratamiento.
El recorrido de la costilla es largo, así que el paciente cambia de postura: boca abajo para la parte de la espalda, de lado para el costado y boca arriba para el tramo que llega al esternón. Después el trabajo baja a los muslos y el pliegue del glúteo, a la parte baja de la espalda y el sacro, a las axilas y, al final, a los pies.
Dónde está la séptima costilla
Encontrarla es la mitad del trabajo. La referencia es una línea imaginaria que une el borde inferior de los dos omóplatos y que cruza la columna a la altura de la octava vértebra torácica. Desde ahí, la séptima costilla arranca unos cinco centímetros más arriba y unos cuatro centímetros hacia fuera de la línea media, y se despliega en ángulo hacia el costado, pasando por debajo de la punta del omóplato. Por el lado, queda unos quince centímetros por debajo de la axila con el brazo extendido.
El manual avisa de que todo esto es una aproximación. Los cuerpos no vienen con medidas. Se busca por la zona, se palpa con calma y se encuentra.
Cuándo usarlo
Antes de tratar el cuello o los hombros de alguien que llega muy cerrado de pecho, porque si la caja torácica no cede, lo de arriba tampoco. También como sesión en sí misma con el paciente rígido de espalda alta, y con quien respira mal desde hace tiempo sin causa clara.
Si quieres preparar la espalda antes de entrar aquí, Calentamiento deja el terreno listo. El Cuerpo como Tambor trabaja la misma región con percusión y en mucho menos tiempo. Y para seguir con el eje entero de la espalda, Montaña Arriba, Trueno Abajo es la continuación natural.
Zonas que trabaja
Séptima costilla completa, de la columna al esternón, por los dos lados. Después muslos y pliegue del glúteo, zona baja de la espalda y sacro, axilas y plantas de los pies. El paciente pasa por tres posturas: boca abajo, de lado y boca arriba. Funciona mejor sobre la piel, con aceite o loción, aunque también puede hacerse con ropa.
Antes de practicarlo
Se trabaja sobre costilla. Omítelo con fractura costal reciente, golpe en el tórax, osteoporosis o dolor en la unión de las costillas con el esternón. La presión se hace a lo largo del hueso y de los espacios entre costillas, nunca empujando hacia dentro.
El paciente se desnuda de cintura para arriba, y eso se pide antes, no en la camilla. Explica el tratamiento entero de antemano: que hay tres cambios de postura, que se trabaja el costado y que en la parte final se llega hacia el esternón. Se mantiene cubierto todo lo que no se esté tratando y la decisión es del paciente. Si prefiere hacerlo con ropa, se hace con ropa.
Muslos y pliegue del glúteo. Es una zona íntima: se avisa antes, se explica qué se va a hacer y se cuenta con su acuerdo. La cara interna del muslo se trabaja desde el borde, sin invadir la ingle, y con menos presión de la que parece necesaria.
Las axilas necesitan cuidado. Se entra despacio y con toque circular, nunca clavando los dedos. Si el paciente nota hormigueo o una corriente hacia el brazo, retira: ahí pasan nervios. Se omite del todo si ha habido cirugía de ganglios, mastectomía, linfedema o ganglios inflamados.
Sacro y parte baja de la espalda. El balanceo se hace con el peso del cuerpo, de forma progresiva. Suave con osteoporosis, hernia discal o cirugía de columna reciente. No se hace en embarazo, ni por la postura ni por la zona.
Los pies llevan percusión con el puño. El talón no se golpea. Se evita con heridas o lesiones en la planta, fascitis en fase dolorosa, y en pacientes anticoagulados, con osteoporosis o con pérdida de sensibilidad en los pies. Comprueba también que no hay alergia al aceite ni piel irritada.
El tratamiento en vídeo
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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.
Fuente: The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 167.

