Un recorrido corto que sube desde los tobillos hasta los hombros pasando por gemelos, rodillas, glúteos y bajo abdomen, con presión firme y tiempos breves en cada punto. Está indicado para el cansancio de piernas, la sensación de estar poco asentado y los días en que uno anda como flotando. Ocho minutos y el paciente se levanta con los pies en el suelo.
En qué ayuda este tratamiento
Este tratamiento actúa sobre las piernas cansadas y cargadas y sobre la rigidez de la parte de atrás del cuerpo, de los tobillos a los glúteos. Va bien con quien pasa el día de pie, con quien camina mucho y con quien termina la jornada notando las piernas pesadas.
Y actúa sobre algo menos concreto: la sensación de no estar del todo aquí. El paciente que llega disperso, con la cabeza en veinte sitios y el cuerpo en ninguno, sale de esto asentado. Por eso se llama montaña.
Es corto y encaja con casi todo, así que funciona muy bien combinado con otros tratamientos más largos.
Qué hace este tratamiento
Trabaja el primer chakra, el de la base, y lo hace por donde toca: por las bases físicas del cuerpo, que son las piernas. La secuencia empieza a los lados del tendón de Aquiles y va subiendo por los gemelos, el tejido blando de detrás de las rodillas y los glúteos, siempre con el talón de la mano y con presión sostenida.
Después el paciente se da la vuelta y se tocan dos puntos con nombre propio. El primero es Riñón-6, el Mar Brillante, en la cara interna del talón junto al hueso del tobillo: al presionarlo se manda energía hacia la cabeza, calma la mente y abre el pecho. El segundo es Estómago-36, un poco por debajo de la rodilla y hacia fuera de la tibia, un punto principal que aumenta el flujo de energía hacia arriba. Se reconoce porque el paciente empieza a notar sensaciones en los dedos de los pies; cuando eso ocurre, la presión ya es suficiente y se afloja.
El cierre vuelve a la parte de atrás: hombros junto al cuello, los músculos a los lados de la columna en la parte alta de la espalda, un acercamiento de los talones a los glúteos y una apertura final de hombros con las manos entrelazadas a la espalda. De abajo arriba, la columna entera queda repasada.
Las bases del cuerpo
La lógica del tratamiento es de medicina china. Los meridianos de Pulmón e Intestino Grueso van emparejados: uno asimila y el otro elimina, y en realidad los dos hacen las dos cosas. Tomar y soltar, que es lo que hace un cuerpo sano todo el día sin que nos demos cuenta.
Cuando eso se atasca, la persona se queda sin base. Ni asimila lo que le llega ni suelta lo que le sobra. Este tratamiento va a las piernas, que son el soporte físico, y al mismo tiempo a esa pareja de meridianos, que es el soporte energético. De ahí el nombre: lo que sostiene.
Cuándo usarlo
Como complemento de otro tratamiento más largo, que es su uso natural, o solo cuando hay poco tiempo y el paciente necesita aterrizar. También con quien llega nervioso y no para quieto en la camilla: empezar por los pies suele bajarle antes que cualquier otra cosa.
Si buscas el mismo asiento con un trabajo más amplio, Seguridad y Conexión con la Tierra va en la misma dirección. Cuerpo Real (Royal Egipcio) recorre el cuerpo entero con otra estructura. Y si quieres profundidad de verdad y tienes la sesión libre, Meridiano Muscular Profundo es el trabajo largo.
Zonas que trabaja
Tendón de Aquiles, gemelos, detrás de las rodillas, glúteos, cara interna de los talones, parte alta y externa de la pierna bajo la rodilla, bajo abdomen junto al hueso púbico, hombros junto al cuello y músculos a los lados de la columna en la parte alta de la espalda. El paciente empieza boca abajo, se gira boca arriba a mitad de la secuencia y vuelve a ponerse boca abajo para el tramo final. Con los pies colgando fuera de la camilla o una toalla enrollada bajo los tobillos.
Antes de practicarlo
No se hace durante el embarazo. El punto de la cara interna del tobillo y el trabajo sobre el bajo abdomen desaconsejan este tratamiento en cualquier mes de gestación. En días de menstruación, en la zona del bajo abdomen solo presión ligera, como indica el propio manual.
Bajo abdomen y hueso púbico. Es una zona íntima: se avisa antes, se explica qué se va a hacer, se cuenta con el acuerdo del paciente y se mantiene cubierto lo que no se esté tratando. Conviene que haya ido a orinar antes. Se omite con hernia abdominal, cirugía reciente o dolor abdominal sin causa conocida. Lo mismo vale para los glúteos.
Detrás de la rodilla hay que ir con tiento. Es una zona de paso de vasos y nervios: presión moderada y progresiva, nunca clavada. En gemelos y hueco poplíteo no se trabaja con varices marcadas, flebitis ni sospecha de trombosis. Señal de alarma: pierna hinchada, caliente y dolorida.
El punto de debajo de la rodilla se busca hasta que el paciente nota sensaciones en los dedos del pie, y ahí se afloja. Si aparece un dolor eléctrico, adormecimiento o una molestia que no cede al soltar, se retira y no se insiste.
La apertura de hombros del final no se fuerza nunca. El manual lo dice claro: si dudas hasta dónde subir, que te lo indique el paciente. Se omite con hombro operado, luxación previa, lesión del manguito rotador u hombro congelado. Lo mismo con el acercamiento de los talones a los glúteos: si la rodilla o el muslo protestan, se para.
La presión a los lados de la columna va sobre músculo, nunca sobre el hueso, y se suaviza con osteoporosis. Comprueba también que no haya lesiones ni dolor en el tendón de Aquiles antes de empezar.
El tratamiento en vídeo
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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.
Fuente: The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 100.


Mil
Gracias por tan interesante tratamiento, infinitas bendiciones