Un recorrido completo por el pie descalzo, del tendón de Aquiles a los dedos, con lavado previo con un paño caliente y un poco de loción. Está indicado para los pies cansados y doloridos, para quien pasa el día de pie o caminando, y para el paciente que necesita bajar el ritmo. Cuatro minutos y medio, suave de principio a fin.
En qué ayuda este tratamiento
Este tratamiento actúa sobre los pies cansados y cargados, sobre el tobillo rígido y sobre la tensión del tendón de Aquiles y la parte baja de la pierna. Va bien con quien camina mucho, con quien trabaja de pie, y con quien lleva todo el día metido en unos zapatos que no le dejan respirar.
Y relaja el conjunto. El manual lo presenta como la forma rápida, suave y fácil de ayudar al pie a soltarse, y esa suavidad es la clave: el efecto no es local, se extiende. Un paciente con los pies sueltos se relaja entero.
Qué hace este tratamiento
El recorrido empieza por detrás, con el paciente boca abajo: presión sobre los dos tendones de Aquiles a la vez y un deslizamiento corto desde los talones hacia los gemelos, seguido de un apretón firme de los dos tendones.
Después el paciente se gira. Se trabaja el empeine y la base del pie con presión firme, se ordeñan los tejidos desde el tobillo hacia los dedos, se recorre la planta con los nudillos desde el talón hasta las puntas, y se aprietan y giran los dedos gordos con los dos pies levantados de la camilla.
El cierre son dos movimientos de estiramiento: uno que abre el primer tercio del pie hacia abajo y otro que lleva el pie hacia la espinilla para estirar el tendón de Aquiles, terminando con un tirón suave. Y una última tanda de apretones rítmicos en tobillos y tendones.
El lavado forma parte del tratamiento
Antes de tocar nada se pasa por cada pie un paño humedecido en agua caliente y bien escurrido, o una toalla húmeda desechable, y después se secan con una toalla y se cubren de loción.
Eso no es un preliminar higiénico. Es el primer gesto del tratamiento y hace la mitad del trabajo: el calor abre, y que alguien te lave los pies con cuidado predispone de una manera que ningún masaje consigue en cuatro minutos. Muchos pacientes se sueltan justo ahí, antes de que hayas empezado.
Cuándo usarlo
Como cierre de una sesión larga, o solo, cuando alguien llega arrastrando los pies. También es el mejor tratamiento para empezar con un paciente que no las tiene todas consigo: los pies son territorio neutro, no hay que desvestirse y nadie se siente invadido.
Si quieres la misma zona con un efecto más profundo y sedante, Manantial Burbujeante trabaja la planta con golpeteo. Despertar los Pies va en la dirección contraria, a activar. Y Rama de Sauce lleva la misma flexibilidad al resto del cuerpo.
Zonas que trabaja
Tendones de Aquiles, tobillos, parte baja de los gemelos, empeine, planta, arco y dedos de los pies. El paciente empieza boca abajo, se gira boca arriba para la mayor parte del tratamiento y vuelve boca abajo para el cierre, que también puede hacerse boca arriba. Hace falta el pie descalzo, un paño con agua caliente, una toalla y un poco de loción.
Antes de practicarlo
Mira el pie antes de tocarlo. Se omite con heridas, grietas, verrugas plantares, hongos, uñas encarnadas o cualquier lesión de la piel. El paño ha de ser de un solo uso o estar lavado entre pacientes.
Comprueba la temperatura del agua en tu propia muñeca. Con diabetes o con pérdida de sensibilidad en los pies, el paciente puede no notar que el paño quema. En esos casos, además, la presión se mantiene suave y se revisa la piel antes de empezar.
El estiramiento del tobillo del final es el punto delicado. El pie se lleva hacia la espinilla en línea recta, sin torcerlo ni girarlo, y se avanza despacio. El manual da una referencia muy buena: si el paciente se desliza sobre la camilla, te estás pasando. Se omite con esguince reciente, artrosis de tobillo, prótesis, tendinitis del Aquiles o rotura previa del tendón.
Los dedos se aprietan y se giran, no se fuerzan. Se evita con artritis, gota, juanetes dolorosos o fractura reciente.
El deslizamiento hacia los gemelos no se hace con varices marcadas, flebitis ni sospecha de trombosis. Y comprueba que no hay alergia a la loción ni piel irritada.
El tratamiento en vídeo
El vídeo está en la Biblioteca
Entra con tu email y accede a más de 36 tratamientos en vídeo, para aprender a tu ritmo, sin temario ni plazos. Es gratis.
Entrar a la Biblioteca¿Ya tienes cuenta? Acceder
Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.
Fuente: Manual Nivel 1 (2020), pág. 58 · The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 33.

