Tres dedos apoyados con suavidad en la frente y el puente de la nariz, sostenidos durante tres minutos mientras los dos meditan. No hay presión ni movimiento. Está indicado para la mente saturada, el pensamiento que da vueltas sin salida y los días en que todo se ve oscuro. Se hace sentado, sin camilla, y es de las prácticas más sencillas de todas.
En qué ayuda este tratamiento
Esta práctica ayuda cuando la cabeza está demasiado llena y el pensamiento se queda atascado dando vueltas a lo mismo. También en las rachas en que todo se ve en negativo y cuesta encontrar otra perspectiva.
El efecto no se queda en la mente. Al aflojar esa rumiación aparece energía disponible que estaba secuestrada ahí, y con ella una sensación de vitalidad que el paciente suele notar en el cuerpo antes que en la cabeza.
Es apta durante el embarazo.
Qué hace este tratamiento
Todo el trabajo se dirige al punto del entrecejo, el tercer ojo: el centro de la frente entre las cejas, asociado a la glándula pituitaria y al cerebro medio. En sánscrito es el ajna chakra, el sexto centro de energía, y se relaciona con el cerebro frontal, que es la sede del discernimiento y de la claridad mental.
El paciente se sienta con la espalda recta, los ojos cerrados y la mirada dirigida al centro de la frente. El sanador apoya tres dedos —el anular sobre el puente de la nariz, el medio y el índice sobre la frente— y sostiene el contacto enviando energía pránica. Nada más.
Hay un principio antiguo en Oriente que explica el sentido de esto: si la negatividad, venga de dentro o de fuera, está trabajando para destruir a alguien, la forma de revertirla es darle una experiencia positiva. Eso es lo que ocurre en estos tres minutos.
Y hay un detalle que cambia el resultado: los dos meditan. Cuando dos personas meditan juntas, el efecto se multiplica.
Cuándo usarlo
Cuando alguien llega saturado, atrapado en el mismo pensamiento, o atravesando una época revuelta. También cuando está agotado y ese cansancio tiene más de mental que de físico.
Va en la fase de cierre: es un final de sesión excelente, porque asienta lo que se ha movido antes sin añadir estímulo nuevo. Centrar a una Persona trabaja el mismo punto de forma más larga y con la participación activa del paciente. Cabeza y Glándula Timo es la opción tumbada para calmar la mente desde el rostro, cuando hay tiempo para algo más amplio. Y Respira Vida lleva el trabajo a la respiración.
Zonas que trabaja
Frente, entrecejo y puente de la nariz. El paciente permanece sentado con la espalda recta, y el sanador puede colocarse de pie detrás o sentado a su lado.
Antes de practicarlo
Explica la práctica antes de empezar: vas a apoyar los dedos en su cara y a sostenerlos ahí varios minutos. Es un contacto muy íntimo aunque sea muy suave.
El contacto es ligero. No hay presión sobre los ojos ni sobre la nariz en ningún momento.
Tres minutos de quietud pueden remover cosas. Si al paciente le aparece emoción, acompáñala sin dirigirla y dale tiempo antes de que se levante.
Esta práctica acompaña, no sustituye. Si alguien atraviesa un momento difícil de forma sostenida, lo que necesita es ayuda profesional, y conviene decírselo con naturalidad.
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Damos, no quitamos. Aquí nombramos molestias y dolores porque así es como buscamos las cosas, y porque un masajista necesita saber qué le pasa a quien tiene delante. Pero al tratar no persigues un síntoma: das energía, y el cuerpo hace el resto.
Fuente: Manual Nivel 1 (2020), pág. 86 · The Miracle of Healing Hands, Waheguru S. Khalsa (1997), pág. 131.


Gracias práctica toda enseñanza